25 marzo 2013

APEGO O FELICIDAD




Existen tres tipos de apego que se pueden manifestar de diferentes formas en nuestras vidas. Debemos mirarlos con profundidad para identificarlos y entenderlos.

Entender al ser humano es imposible, lo que queda es tratar de entendernos a nosotros mismos para avanzar, para encontrar nuestro camino a la felicidad. Esta felicidad la alcanzaremos a través de nuestros desapegos.

Experimentamos la vida a través de nuestros sentidos. A ella va llegando información variada de nuestros padres, familia, maestros, etc. Estas vivencias están llenas de miedos y temores que constantemente van cambiando. Cuando permitimos que estas vivencias se conviertan en creencia para nosotros, es donde surgen los apegos, de acuerdo a la circunstancia que se está viviendo. Algunos apegos pueden ser más fuertes que otros, y algunos desestabilizarnos cuando perdemos eso que tanto necesitamos. 




Apego afectivo
Es muy usual que el amor por una persona, ya no sea felicidad sino que se convierta en sufrimiento, es así como se convierte en el apego afectivo. Se puede sentir celos, inseguridad y el miedo a perder a esa persona amada. Aun estando con su compañero sentimental, se siente un vacío interminable interiormente y una dependencia infinita.
Este apego es un vínculo afectivo que se desarrolla entre dos personas, siendo el más habitual el que encontramos en la relación de madre e hijo, suponiéndose que es la primera y más fuerte interacción social del ser humano. Finalidad de este fenómeno no es más que la búsqueda del otro por la sensación de seguridad y consuelo que obtiene el individuo, ya que como todos sabemos, el ser humano se diferencia principalmente y entre otras cosas del mundo animal por la característica de ser  social, que necesita la integración  con sus iguales.
Muchas personas creen que para amar se necesita sufrir; la presencia del apego afectivo en los seres humanos es silenciosa, constante y dañina. Todo esto se convierte en un círculo vicioso en donde el entendimiento y la razón se pierden.
La individualidad, la libertad y la autonomía, son consecuencias del amor verdadero. Estas son bases verdaderas del amor, siguiéndolas todo se volvería un poco más armonioso y sin tanto sufrimiento.
Cuando la persona no puede poseer a quien desea, la adicción afectiva hace su aparición. Ese deseo insaciable y el vacío que le genera, lo trata de llenar con otro tipo de adicciones como la droga, el alcohol, el sexo, la comida, etc.; entre otras adicciones que finalmente se vuelven sus aliadas, llevando a la persona a estados depresivos o disfuncionales, que en casos extremos, conducen a la persona por el camino del sufrimiento, el homicidio o el suicidio.



Apego material
Nos encontramos bajo una coyuntura social, protagonizada por una fuerte cadencia de valores y principios humanos, de la cual podemos salir bien librados si despertamos y reaccionamos a tiempo.
Cuando las personas centran su necesidad en tener y poseer, llegan fácilmente donde jamás hubiesen querido llegar: vivir con una persona que no quieren estar, hacer trabajos que odian realizar, estar en la calle llevados por droga y el vicio, permanecer encerrados por el resto de sus vidas en una cárcel, ya que en su afán de poseer, se obsesionan y cometen delitos en medio de su inocencia, o en casos extremos intentar quitarse la vida y uno de los casos más frecuentes, es pasar por encima de las personas que nos rodean.
El apego materia, habla del hecho de sobrevalorar los objetos materiales que acaparamos o queremos obtener en algún momento de nuestras vidas, nos lleva a un continuo estado insatisfecho por aquello que no podemos conseguir, y un temor constante por aquello que ya hemos logrado, queriendo así, conservarlo con esmero. Es decir nuestra felicidad acaba trasladándose a objetos materiales, alejándonos poco a poco de nuestra paz interior, creyendo que no podemos vivir sin esas cosas y sufriendo ante la ausencia de las mismas.
Todo esto se debe a que desde muy niños, nos educan en el tener y poseer cosas materiales, y nos hacen creer que la felicidad se centra en el tener, poseer y ostentar. Así caemos fácilmente en la trampa mental de  que valemos más por lo que tenemos que por lo que somos.



Apego ideológico
Si analizamos un poco la historia de la humanidad, veremos que detrás de cada guerra y cada acontecimiento bárbaro que ha sucedido; también ha existido un apego ideológico, una creencia falsa o un fanatismo extremista.
Generalmente por defender ideas como: el nombre de Dios, o la paz mundial, de un país, de una religión, de un partido político, o de una causa cualquiera, arriesgan sus vidas y de las personas inocentes, sin importar  los resultados absurdos a los que pueden llegar.
 Las consecuencias de apegarse a una ideología pueden ser tan absurdas como enfrentarse y separarse de la propia familia; contradecir sus propios valores y raíces; endiosar a personas, hasta hacerles reverencias; ir en contra de la ley de Dios violando mandamientos como “no matar”, “no robar”; perder el norte de sus vidas, entre otras.


Solución
Revisa qué mantiene atada tu vida, que realmente no te hace feliz nada ni nadie, ¿por qué vives de un sufrimiento o haciendo sufrir a tus seres queridos?, ¿por qué terminas siempre solo, triste, decepcionado e insatisfecho con lo que obtienes?. Es muy sencillo, revisa tus apegos. Tu estado físico y salud serán tu carta de identificación hacia una vida libre o esclava de los apegos.
Renunciando a muchas de las cosas que esta sociedad nos dicta, podríamos descubrir, que nos queda tiempo y fuerza suficiente como para encontrar nuevos lugares, personas y momentos, las cuales nos brindarían la capacidad de entender que aquello que tanto valorábamos no era realmente tan importante.
Recuerda que el apego no es la felicidad,  es simplemente una cadena que ata al ser humano para su propia infelicidad. Se tú mismo, ama en libertad, respeta la ideología de los demás; vales más por lo que eres que por lo que tienes. 

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